¿Y si hablamos de esquizofrenia?

Tendrá un poco menos al par de décadas que hice un test en la famosísima revista Readers Digest para conocer si padecías alguna enfermedad mental. Realmente para ese tiempo, todo me parecía tan factible, que obviamente volqué presurosa a hacerme la prueba con el breve cuestionario. Recuerdo que estábamos en casa y leía las preguntas en voz alta mi hermana y también estaba mi madre acompañándonos. Al final, sin decidirlo, evaluamos a mi padre en sustento a su actuar en la privacidad del hogar. Finalmente, tanto la pequeña revista, como nosotras, quedamos convencidas de que mi padre padecía algún tipo de esquizofrenia.

Nunca he tenido el valor (o el dinero) para ir a donde un psiquiatra a diagnosticarme, pero invariablemente, a veces me encuentro con miedo a hacer daño a terceros. Esos pensamientos ruines que momentáneamente pasan por mi cabeza, aunque han sido no más de 2 que yo recuerde, sí han dejado en mi espíritu ese temor de saber que tendría la sangre fría para realizar cosas terribles sin que me temblara la mano o que yo, quedara inmune al dolor ajeno.

¿Es que la esquizofrenia se puede diagnosticar por un test de una publicación comercial?

Terminé hace casi un año una relación con alguien cuya madre padece dicha enfermedad diagnosticada, pero ella rechaza totalmente el tratamiento médico. Cuando él me platicaba que su madre se levantaba en la madrugada a gritar en la cocina o en la sala de estar, que era la vírgen María, no tenía más que reírme imaginando la escena. Él siempre se ponía serio y me hacía saber que no era gracioso despertar a media noche con alabanzas que, si bien eran proferidas a un Dios Bíblico Católico, era finalmente aterrador.

Entre mis caminares, fuera de una iglesia católica a la que le gustaba visitar a mi familia, había una vez un cartel donde había una especie de ruleta. La llamaremos, la ruleta de las desgracias. Entre todas las afecciones, estaban los celos. ¡Ahh, si! Era parte de la campaña publicitaria de Esquizofrénicos anónimos en donde hacían la más cordial invitación a visitarles si tenías alguna de esas emociones malditas…

¿Qué tan habituados estaremos a las enfermedades mentales como para no saber que en realidad las padecemos?

E.Z.


 

Una artista diagnosticada con Esquizofrenia a los 17

Ella es Kate, también conocida como “awkwardapostrophe” en instagram. A los 18 años, decidió hablar abiertamente de cómo confrontaba la enfermedad y decidió poner en papel, los trazos de su padecimiento.

En una entrevista a Bored Panda, ella comenta: “Siempre he sido una ‘artista’, simplemente no me di cuenta de lo que eso significaba hasta que apareció mi enfermedad mental. Desprecio el término “enfermo mental”; implica que quien soy como persona está fundamentalmente corrompido y roto. Desafortunadamente, tan pronto como le digo a la gente con qué lucho, siento que eso es todo lo que ven en mi. Ven el estigma perpetuado por los medios, y los estereotipos inexactos retratados en Hollywood. Esa es precisamente la razón por la que soy tan abierta con respecto a lo que vivo”.

“Me han diagnosticado con varias etiquetas a lo largo de los años. A la edad de 17 años finalmente me diagnosticaron esquizofrenia, después de que mis padres se dieron cuenta de que mi salud mental estaba empeorando”

“Dibujo muchas de mis alucinaciones ya que el dibujo me ayuda a manejarlo.”

“En mis alucinaciones escucho voces, efectos de sonido, ruidos aleatorios, y a menudo veo bichos, caras y ojos incorpóreos”

“Alucino bichos con bastante frecuencia, y mi depresión me hace sentir inútil como una mosca. Estas ilustraciones de errores representan mi enfermedad.”

“Oh. Espero que te ahoges con el humo del cigarro que fumas” Es una frase de un artista llamado Jory, y esto es algo de lo que me hablan.

“Éste se arrastra por el respiradero de mi techo y hace ruidos de clic, o lo veo salir de debajo de las cosas.”

“Este es un autorretrato. Me miré en el espejo y mis ojos hicieron esto. Lo pinté”

“Tengo muchas emociones intensas y escucho voces que me dicen que encienda cosas en el fuego.”

“Aquí hay un ejemplo de los ojos incorpóreos que veo. Aparecen en montículos o masas en mis paredes o pisos. Se deforman y se mueven.”

“Éste es Birdie. Me canta.”

“Mi autoestima está en su punto más bajo y me siento insignificante. Siempre me gustaría poder cambiar de forma a una persona “más bonita.”

“a lo mejor, si les robo su belleza, entonces podré tener la mía”

“La organización, la comunicación, la paranoia, la depresión, la ansiedad y manejar mis emociones son las mayores dificultades para mí.”

“No es sencillo lo que vivo y puede ser cansado, pero no estoy viviendo en las calles gritando sobre secuestros alienígenas. Eso no quiere decir que no haya personas que sean tan severas, las hay. Sin embargo, también hay personas como yo que simplemente se quedan en casa la mayor parte del tiempo encerradas en su habitación. Es un espectro de síntomas con diferentes niveles de severidad. La experiencia de cada persona es única.”

Puedes revisar el artículo en inglés, aquí

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